3Doodler pinta como un lápiz… ¡en 3D!

¡Lo teníamos delante todo el tiempo!
Nada más inventar el extrusor de plástico nos pusimos a programar robots para que siguieran patrones matemáticos con precisión nanométrica y nos saltamos el paso más elemental: hacerlo a mano.

Los iluminados son Peter Dilworth y Max Bogue, antiguos trabajadores de la juguetera WooWee a los que un buen día les dio por sacar todo el cabezal de una impresora 3D y embutirlo en un bolígrafo gordote.
La magia del producto está en que todo el mundo sabe usar un boli, de manera que cualquiera sabría usar el 3Doodler desde el primer momento, sin conocimientos tecnológicos anteriores.

Para que os hagáis una idea de la acogida de este proyecto, en Kickstarter pedían 30.000$ para llevarlo a cabo y han conseguido más de 1.600.000.


Actualmente 3Doodler utiliza tiras de ABS o PLA de 30 centímetros de largo y 3 milímetros de grosor. Están pensando en producir un modelo que funcione con hilos de 1’75mm, el que tenemos en casa la mayoría de hacedores, motivados por las numerosas peticiones que han recibido desde nuestro sector.
Y es que no somos pocos los que ya estamos pensando en usar el 3Doodler para reparar nuestras impresiones 3D defectuosas o para utilizarla como sistema de union entre piezas, cual bote de pegamento, para crear estructuras más grandes.
Sin menospreciar, por supuesto, sus múltiples usos creativos:

Tiene dos velocidades -para adaptarse a las necesidades del dibujante-, dos temperaturas de extrusión -la del ABS y la del PLA-, cuesta unos 57€, y muy muy a nuestro pesar no estará disponible hasta enero de 2014.

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